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Hoy puede ser un buen día para comprarse tapones

O ponerme a la altura de mi vecina y cantar a gritos a Madonna. No lo sé bien que voy a hacer, porque me están dando unas ganas de poner el CD al lado del balcón a toda pastilla… Ommmmmmmmmmmmmmm

Y que sí, que debería controlar los ataques de ira y hacer el bien, y respirar hondo, y concentrarme en otra cosa y así no oir la música. Pero, ¡ Es que es el primer disco de Alex Ubago!, y cada vez que le escucho a mi vecina, con acento del este, cantar a voz en grito “Me muero por conocerte…” es como de Berlanga, ¿no?

Bueno, que si el chico ya me parecía un moñas cuando sacó el disco, y no me quedó otra que escucharle en la radio una y otras vez, y verle en la tele (reconozco que de las dos formas hacía zapping, es que no puedo con las canciones cursilonas), que tenga que escucharlo ahora, porque aún cerrando el balcón sigo oyéndolo…

Creo que voy a hacer lo del CD. Sí, definitivamente. No puedo oir otra canción más de este chico.

Ahora le toca escuchar Madonna a mi vecina. 10 minutitos. a ver qué pasa…

Pues nada, que ni un minuto a tardado en parar la música, así que vuelvo a estar en silencio. Por fin puedo poner la radio y escuchar lo que dicen. Ufff. Casi se carga lo relajadita que estoy de mi clase de yoga de ayer.

Ah! y que me estoy haciendo una colección de calcetines molones! Me recuerda a mi madre que cada año se compra por lo menos 4 biquinis y algún que otro bañador, porque se pasa la mitad del año en la playa y esa es la indumentaria con la que más le ven las amigas. Pues yo con los calcetines: de rayitas, de colorines, con dibujos… ¡es que hay tanta variedad!. El caso es que no sean blancos, lisos. Bueno, y se me olvidaba lo de la mantita para la relajación. Aún no he encontrado la “mía”, y voy llevando las que uso para el sofá, pero no puedo evitar mirar la de una compañera que es de collage, ya no sé si la ha hecho o la ha comprado, pero es tan bonita con sus trocitos de tela….

Namasté

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Hoy puede ser un buen día para hacer bien las cosas

Desde que me apunté a mi clase de Yoga supuse que eso es lo que tenía que hacer, porque realmente me apetecía. Ahora veo que eso es lo que necesitaba hacer en este momento de mi vida. Sólo llevo dos semanas y después del bloqueo inicial a dejar la mente en blanco, estoy cogiendo práctica. Todas las noches justo antes de dormirme hago unas pocas respiraciones, primero el ritmo cardiaco es alto. Es normal, he estado tanto tiempo en un estado de tensión y estrés que mi propio cuerpo (aunque empiezo a sospechar que en concreto es mi mente) se pone en alerta ante esta nueva sensación de relajación. Pero poco a poco quito el foco de atención ante ese primer miedo, ese bloqueo inicial a relajarme, y comienzo a poder poner la mente en blanco. Sí, totalmente en blanco. No es que deje de pensar, porque eso lo veo, por lo menos ahora, imposible. El caso es que puedo observar desde fuera esos pensamientos, como “ver los toros desde la barrera”, y no les presto atención. Durante unos minutos los pensamientos siguen y siguen aflorando en mi mente en plan machacón. Incluso algunos de miedo.

Pero, como me dijo mi estupendo profesor, Ramiro, yo sigo a lo mio, desde la conciencia, pensando en una bola blanca que crece. Me concentro, mientras observo la respiración. Y comienzo a colocar pensamientos positivos, conscientes, en mi mente. “Estoy relajada, yo puedo relajarme, estoy tranquila, soy feliz, gracias por ser feliz…” Y cosas por el estilo. Sé que debería tener un mantra, pero aún no puedo controlar el pensamiento para que sólo vaya en una dirección. Todo se andará. Realmente estas noches haciendo este estupendo ejercicio están siendo muy beneficiosas, porque por la mañana me levanto, sin provocarlo, con una sonrisa y descansada.

La constancia no es una de mis virtudes, pero voy a concentrarme para conseguir que sea mi aliada. Quien sabe, quzá concentrándome en estas sensaciones de paz, alegría y bienestar atraiga a una pareja a mi lado. Ah! y más amigos divertidos…. todo se andará.

Namasté

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