Hoy es un buen día para escribir y visualizar todo lo bueno

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En todo este tiempo que he tratado de seguir las enseñanzas de mi profesor de yoga he pasado por diferentes estadios, motivados por los altibajos que me ha provocado la dichosa crisis (Gracias por las lecciones que me ha ayudado a aprender). Bueno, el caso es que me he dedicado a viajar un poco, visitar a amigos y estar enchufada al mp3 con las meditaciones, la lectura de libros sobre chakras y regresar tan pronto como podía a mis clases de yoga, ¡como no!

Y el resultado es que no sé si me he sanado un poco por dentro o he perdido ya cualquier atisbo de cordura que me quedara por ahí porque me he enganchado a la new-age, como soporte necesario para capear el temporal.

El caso es que la editora en la que trabajaba se planteó de repente que tenía mucho personal y entre otros cerca de 400 compañeros me fui a la calle. Menos mal que me ha quedado paro, y que pago poco de alquiler y que entre la indemnización y tal puedo vivir unos meses porque aunque cada vez que echo un curriculum visualizo al de recursos humanos llamándome para la entrevista y como luego en una brillante entrevista me dan el trabajo… pues aún no ha pasado (bueno en mi cabeza sí, que eso es lo de visualizar).

Un poco más sosegada sí estoy porque mi amiga Marta me ha conseguido un par de colaboraciones en su revista, que me ayuda un poco a estar activa, a no desconectarme de mi mercado y a ahorrar un dinerillo, cuando me paguen porque parece que es a 90 días y aún no he cobrado ninguna entrevista. Todo llegará.
Como el amor, que me he centrado tanto en no caer en una depresión por la falta de empleo que ni tiempo he tenido de salir ni ver a nadie que no se salga de mis amigos. Al que más veo es a mi vecino, con el que coincido casi todos los días o bajando o subiendo en el ascensor. Muy majete el chico. Un poco-excesivo tímido, pero es adorable ese aire a deportista (es que casi siempre coincidimos él, su bici y yo) despistado, que seguro que escribe poesía por la noche y, ahora que lo pienso, hasta puede que escriba un blog, se lo tengo que preguntar.

Unos meses moviditos, pero el camino siempre tiene aristas, como dice mi profesor de yoga, y lo importante no es herirse, sino saber cómo sanarse. Yo soy una novata en todo esto y a mi las aristas me han hecho sangre, pero aunque hasta ahora no tenía ni botiquín en el baño, ya he empezado a recopilar las tiritas, el agua oxigenada y la mercromina. Poco a poco me haré con uno de esos botiquines que traen de todo un poco de todo, para prevenir. En fin, que soy otra víctima más de esta despiadada crisis laboral… Demos gracias por lo que nos está ayudando a evolucionar… o no.

Namasté

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Hoy es un buen día para volver de vacaciones y retomar mis post

Ya estoy de vuelta después de unas merecidas vacaciones, y necesarias, porque esto de quedarse en Madrid en verano está bien porque hay menos colas en los sitios, pero una necesita tomarse un respiro y retomar fuerzas. La verdad es que de vacaciones parece que esto de ser positivo y pensar sólo en el buen rollo surge más efecto. Uno se relaja, se toma unos vinos sin prisas, come por ahí sin mirar el reloj… en fin, que el estrés se queda a un lado. Lo único que he echado de menos ha sido mi clase de yoga, y visitar el blog. Pero, ¡Que sorpresa más agradable me he llevado al volver este finde y ver tantos comentarios! Muchas gracias a todos por visitarme, y dejar frases tan agradables, ah! y consejos 😉

El caso es que me he cogido una semana para irme a Salvador de Bahía y… ¡Ha sido maravilloso! la gente un encanto, la ciudad, aunque tampoco es para echar cohetes, los alrededores, los pueblitos y las playas son increíbles, además allí empezaba su primavera y en general he podido aprovechar para ¡descansar!

Como siempre, lo peor, lo pesado del viaje el avión, que ya me hubiera gustado llevar más tiempo con el yoga y poder doblar los tobillos sobre las rodillas porque, de verdad que los asientos no pueden estar más juntos… por lo menos en turista, que digo yo que viajar en primera o bussines pues entre que te llevan un aperitivo y te ofrecen el kit duerma-usted-feliz (que dicen las leyendas urbanas que existen), pues las once horitas hacen hasta que se te olvide el tiempo de espera en el aeropuerto.

Bueeeeeeeeno, que el objetivo era mantener el pensamiento positivo…. debe ser el sindorme postvacacional, peeero, no voy a rendirme, yo sigo a la mía y con la ayuda de la ley de la atracción seguro que me voy más veces de vacaciones en plan resort, a todo lujo, ¡y el próximo viaje lo hago en primera!

Ah! que la foto no es de Salvador de Bahía, que aún no las he volcado al portatil, pero es el fondo de escritorio que me he puesto nada más aterrizar para recordarme que mi medio natural es tomar cahipiriñas (¿se escribe así? es que sólo sé cómo se pronuncia…) en una playa, o irme de compras, ¿por qué no? por Manhattan al más puro estilo Carrie Bradshow.

Namasté

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Hoy puede ser un buen día para seguir buscando el camino que quiero andar

Y aquí sigo, sin cejar en el empeño de que no me puedo ir a dormir sin llevarme una sonrisa y asegurarme de que tengo los ánimos y la paz interior para mañana despertarme contenta y dispuesta a tener un día magnífico (con sueño, eso sí…)

De entrada mañana tengo Yoga así que la clase por la tarde me reforzará en este pensamiento porque Ramiro consigue que salga muy relajada con la meditación que dedicamos al final. Y si mañana toca terminar con un mantra, oye pues mejor, que me está gustando.

Para que sigáis también el camino os dejo un vídeo muy tierno que e encontrado y que me ha convencido de que ya puedo irme a dormir a pierna suelta. Gracias (que es otro de los pasos, ser agradecida…)

Disfrutadlo. Namaste

Hoy es un buen día para combatir el pesimismo y confiar en El Secreto

De entrada ya es una frase positiva porque lo que se dice combatirlo no lo he conseguido, aunque me he debatido todo el día entre intentar darle la vuelta o dejarme llevar por esta mezcla de tristeza y mala leche que he arrastrado todo el día… Y yo que pensé que tenía cogido el tranquillo a esto de pensar en positivo y ponerle una gota de humor a cada día, pues hoy me ha fallado mi fe.

Supongo que esto es normal en mi intento de ser positiva, ¿no?

El caso es que me he puesto a bucear por Internet para buscar “apoyo” en mi convencimiento de volver al camino de la Ley de la Atracción. He encontrado muchas páginas, algunas con mensajes interesantes, pero muchas de cursillos, de cuotas mensuales para ser del club, etc.

Vaya, que me he sorprendido de la cantidad de gente que trata de hacer negocio con este tema. Así que he decidido que mañana voy a buscar esa ayuda en mi misma, pensando en cosas bonitas o graciosas, visualizando sentimientos, emociones, escuchando música agradable, leyendo…

No sé si estáis como yo ahora o habéis estado pero me encantaría saber qué trucos utilizáis para recuperar la fe, el optimismo y volver a encontrarme en paz, alegre y confiada en que seguir el secreto merece la pena. ¿alguna sugerencia?

 

Namaste

 

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Hoy es un buen día para compartir una sonrisa… y un mantra

Hace unos días me llegó por mail un enlace a este video que quiero compartir porque a mi me ha hecho reir y que de hecho, con estos días de locura en la redacción me lo he puesto varias veces para no decaer en mi intento de seguir El Secreto, y mantener un tono alegre, sonriente y positivo.

Oye, y parece que va funcionando porque al mínimo ladrido de algún compañero o comentario negativo me imagino al humorista, hablando de los fondos y parece que se vuelve a mejorar mi humor otra vez. Y lo interesante… parece milagroso pero juro que estoy siendo testigo de que pasando sólo buen rollo al final consigues o que los del mal rollo te dejen en paz o cambien también un poquito el humor. ¡A que es increíble!

Todavía no me he terminado el libro de El Secreto pero lo que llevo leído me está funcionando para mejorar la cantidad de buenos momento de positivismo en mi día. También ayudan mis dos días de Yoga a la semana, que Ramiro es un mago de las Asanas y salgo hasta con agujetas, y como en una nube. Ayer entre todas cantamos un mantra (¡que momento!, yo que huyo de los karaokes, cantando sílabas que no sé qué significan…). Os lo dejo, aunque no sé cómo sé como poner la entonación, pero bueno, supongo, que recitado 11 veces, como nos contó Ramiro, también valdrá, ¿no?

OM AIM HRIM KLIM CHAMUNDAYE VICHE

El caso es que inspireis y al ir a soltar el aire Ommmmmmmmmmm, Aiiimmmmmmmm, Rimmmmmmmm, Kilmmmmmmmmmmmmm inspirais de nuevo y al soltar: Cha mundaye Vihcheeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

Creo que así podéis hacerlo mejor. Espero que os sirva. A mi ya sólo con lo que me reverberaba todo por dentro ya me pareció toda una experiencia.

Hoy no os podéis quejar, un dos por uno. Un video para arrancar unas carcajadas y un mantra

Namaste

 

 

Hoy puede ser un buen día para empezar El Secreto

 

No sé si habéis escuchado o leído algo sobre el libro El Secreto, pero una compañera de mi clase de Yoga me comentó la semana pasada que ella era mucho más feliz desde que se lo había leído.

Claro, mi primera reacción fue de sorpresa, ¿más feliz leyendo un libro? y no es que no me haya hecho feliz un libro, claro que sí, mientras lo lees y cuando terminas de leerlo y te ha gustado mucho, tienes una sonrisa puesta al terminarlo. Pero no me refiero a eso, mi compañera, Laura, me dijo que su vida era mejor desde que leyó ese libro, El Secreto. A riesgo de parecer que vivo en otro planeta yo no había oído hablar de él. Nadie me lo había comentado, no había escuchado nada en la radio o la tele o visto nada en internet que hiciera referencia a este libro. Y me generó una gran sorpresa y curiosidad, así que me fui a El Corte Inglés pensando en que sería un libro de estos de gente que hace yoga y meditación y tal.

Ahora viene mi gran sorpresa. Me voy a la sección de libros, y veo un corner entero dedicado al libro. Bueno, resulta, como me dijo la dependienta «que ha sido el fenómeno editorial de la temporada». Ahí sí que sentí que estaba fuera de la tierra. ¿Cómo no había escuchado nada en ningún sitio?

Por supuesto, me lo compré. Y este fin de semana, el viernes cuando quedé con mis amigas donde siempre, saqué el tema. ¡Las dos se lo habían leído! Bueno, Alejandra me dijo que en su oficina había salido el tema en un café y quería saber por qué sus compañeros sonreían al hablar de él. Y conociendo a Alejandra me sorprendió que ni siquiera se hubiera comprado un libro que no tratara de leyes o biografías de personajes históricos. Su gran pasión. «Por eso no os dije nada, porque fue sólo por curiosidad, en ningún momento me creí nada de esto. Y ahí está en la estantería, y ahí se quedará, a no ser que devuelvas el que te has comprado y te quedes con el mío». Ya me parecía a mi que Alejandra no podía cambiar su excepticismo y racionalidad por un libro…

Clara no dijo mucho, sólo que lo había ojeado, y que efectivamente yo vivía en otro mundo si no había escuchado nada de El Secreto. Ya al volver para casa, y en el taxi de camino que compartí con Clara me dijo más: «mira, a mi me ha hecho pensar y ahora soy más positiva. Me lo leí de tirón, pero no lo reconoceré en público porque la gente pensará que soy una ingenua por creer esas cosas. Eso sí, en mi sección sé que hay gente que lo practica porque han cambiado un poco como se comportan. Incluso el idiota de cierre del periódico ha dejado de venir despotricando cuando tardamos en dar nuestra página. No te digo más».

El sábado le eché un vistazo, sobre todo a las frases de personajes famosos que se supone que sabían el secreto, y bueno, algo de interés sí que me ha generado. Así que hoy es un buen día para empezar a leerlo. Aunque yo me pregunto, un secreto que conocen millones de personas ahora, ¿no deja de ser un secreto?

Namasté

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Hoy puede ser un buen día para compartir

Me acaba de llegar al mail un archivo que explica lo que significa Namasté, que curioso, no? ahora que he empezado a usarlo… bueno, por si quiere decir que debo compartirlo lo añado al blog, porque me ha parecido una coincidencia significativa. O simplemente una coincidencia, sin calificativos. En fin, que gracias a quien me lo ha enviado. Ya sé algo más de su significado. Namasté

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Hoy puede ser un buen día para comprarse tapones

O ponerme a la altura de mi vecina y cantar a gritos a Madonna. No lo sé bien que voy a hacer, porque me están dando unas ganas de poner el CD al lado del balcón a toda pastilla… Ommmmmmmmmmmmmmm

Y que sí, que debería controlar los ataques de ira y hacer el bien, y respirar hondo, y concentrarme en otra cosa y así no oir la música. Pero, ¡ Es que es el primer disco de Alex Ubago!, y cada vez que le escucho a mi vecina, con acento del este, cantar a voz en grito «Me muero por conocerte…» es como de Berlanga, ¿no?

Bueno, que si el chico ya me parecía un moñas cuando sacó el disco, y no me quedó otra que escucharle en la radio una y otras vez, y verle en la tele (reconozco que de las dos formas hacía zapping, es que no puedo con las canciones cursilonas), que tenga que escucharlo ahora, porque aún cerrando el balcón sigo oyéndolo…

Creo que voy a hacer lo del CD. Sí, definitivamente. No puedo oir otra canción más de este chico.

Ahora le toca escuchar Madonna a mi vecina. 10 minutitos. a ver qué pasa…

Pues nada, que ni un minuto a tardado en parar la música, así que vuelvo a estar en silencio. Por fin puedo poner la radio y escuchar lo que dicen. Ufff. Casi se carga lo relajadita que estoy de mi clase de yoga de ayer.

Ah! y que me estoy haciendo una colección de calcetines molones! Me recuerda a mi madre que cada año se compra por lo menos 4 biquinis y algún que otro bañador, porque se pasa la mitad del año en la playa y esa es la indumentaria con la que más le ven las amigas. Pues yo con los calcetines: de rayitas, de colorines, con dibujos… ¡es que hay tanta variedad!. El caso es que no sean blancos, lisos. Bueno, y se me olvidaba lo de la mantita para la relajación. Aún no he encontrado la «mía», y voy llevando las que uso para el sofá, pero no puedo evitar mirar la de una compañera que es de collage, ya no sé si la ha hecho o la ha comprado, pero es tan bonita con sus trocitos de tela….

Namasté

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Hoy puede ser un buen día para hacer bien las cosas

Desde que me apunté a mi clase de Yoga supuse que eso es lo que tenía que hacer, porque realmente me apetecía. Ahora veo que eso es lo que necesitaba hacer en este momento de mi vida. Sólo llevo dos semanas y después del bloqueo inicial a dejar la mente en blanco, estoy cogiendo práctica. Todas las noches justo antes de dormirme hago unas pocas respiraciones, primero el ritmo cardiaco es alto. Es normal, he estado tanto tiempo en un estado de tensión y estrés que mi propio cuerpo (aunque empiezo a sospechar que en concreto es mi mente) se pone en alerta ante esta nueva sensación de relajación. Pero poco a poco quito el foco de atención ante ese primer miedo, ese bloqueo inicial a relajarme, y comienzo a poder poner la mente en blanco. Sí, totalmente en blanco. No es que deje de pensar, porque eso lo veo, por lo menos ahora, imposible. El caso es que puedo observar desde fuera esos pensamientos, como «ver los toros desde la barrera», y no les presto atención. Durante unos minutos los pensamientos siguen y siguen aflorando en mi mente en plan machacón. Incluso algunos de miedo.

Pero, como me dijo mi estupendo profesor, Ramiro, yo sigo a lo mio, desde la conciencia, pensando en una bola blanca que crece. Me concentro, mientras observo la respiración. Y comienzo a colocar pensamientos positivos, conscientes, en mi mente. «Estoy relajada, yo puedo relajarme, estoy tranquila, soy feliz, gracias por ser feliz…» Y cosas por el estilo. Sé que debería tener un mantra, pero aún no puedo controlar el pensamiento para que sólo vaya en una dirección. Todo se andará. Realmente estas noches haciendo este estupendo ejercicio están siendo muy beneficiosas, porque por la mañana me levanto, sin provocarlo, con una sonrisa y descansada.

La constancia no es una de mis virtudes, pero voy a concentrarme para conseguir que sea mi aliada. Quien sabe, quzá concentrándome en estas sensaciones de paz, alegría y bienestar atraiga a una pareja a mi lado. Ah! y más amigos divertidos…. todo se andará.

Namasté

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Hoy puede ser un buen día para ser feliz

Creo que esto de la meditación se me va a dar bien. Ayer comencé mi clase de Yoga, y oye, que fue mejor de lo que esperaba. Hasta que tuve que dejar la mente en blanco. ¡En blanco!

¡Menos mal que tenía los ojos cerrados!, porque, con los modelitos de calcetines que llevaban mis compañeros ya tenía material suficiente para distraerme.

Si es que me lo dijo mi amiga Clara cuando me apunté en este centro de Yoga: «cuidado Isabel que la gente se lo toma muy en serio y yo te veo más como de aventurilla». Y es verdad, el profesor, madurito y sereno, los compañeros, casi todo compañeras en realidad, treintañeras con cara de acabo de dejar en la puerta a mi jefe, o mi despacho, porque, igual me confundo, que ya iré profundizando, pero creo que algunas de ellas ya se conocían porque tenían la esterilla casi pegada y con mirada cómplice. Y claro, me miraban, que soy la nueva. Es que lo que no me habían dicho es que te quedabas en calcetines, que si yo llego a saberlo me pongo unos de Adolfo Domínguez muy monos que tengo. Pero ni sabía que existían unos tipo guante, pero para los pies, que se meten por los deditos. Y me dio corte preguntarle a la chica que los llevaba donde se compran. Porque yo sé que mi idolatrada Top model Kristy Turlington ha hecho ropa de Yoga para Puma o Nike, ahora no recuerdo la marca, pero ni idea de si pueden comprarse en Madrid.

Que si alguien del ciber espacio lee esto (ecoooo) y me puede echar un cable pues que lo agradezco. ¿Hay ropa especial para Yoga?

Bueno, la clase muy chula con las posturas (se llaman Asanas) y el profesor, Ramiro, un encanto, pero llega la meditación, todos con los ojos cerrados, todo silencio excepto un rumor de agua y pajarillos silbando que salía del CD, y hay que poner la mente en blanco. Imposible. Bueno, como que me pasó todo el día por delante: yo hablando con Amparo delante de la maquina del café, recogiendo mi página de la impresora, haciendo llamadas, pegándome el parche anti-tabaco… bueno, todo. Ya sólo notaba el corazón acelerado, una mala uva que me subía conmigo misma por no concentrarme, y claro, a la vez pensando, «ya verás, se pasa el ejercicio, terminamos la clase y me voy peor de lo que he venido». Pero en esas que se me ocurre imaginarme que me pongo una sábana blanca por encima, muuuuy blanca, y… ¡empiezo a volver a escuchar a Ramiro! (menos mal). «Tensa el brazo derecho, fuerte, desténsalo… » Uff, menos mal. El caso es que, cuando lo conseguí, me pareció que era lo más cercano a estar flotando que he estado nunca. Una gozada. Así que, además de los jueves, los martes se van a convertir en mi día favorito.

Por cierto, ahora al conectarme he visto un artículo en 20 minutos sobre la felicidad, (http://www.20minutos.es/noticia/411434/felicidad/posible/aprendizaje/#comentarios) que me ha hecho pensar si el rato que pasé ayer en Yoga podría servir. Seguiré probando. Ya os contaré…

Ommmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm.